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Emisiones CO2

El coste de las emisiones de CO2 ha pasado de ser 1 euro por tonelada hace pocos años a los 60 euros actuales y puede lastrar la competitividad de las industrias de tomate de la región

Extremadura es la comunidad autónoma líder a nivel nacional en la producción y transformación de tomate para industria gracias a que todo el sector ha realizado grandes esfuerzos para llegar a la situación actual como referente social, económica e industrial.

Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura advierte que, sin embargo, ahora mismo el sector industrial del tomate se enfrenta con gran preocupación, temor e incertidumbre a un proceso que puede hacer que puede lastrar su competitividad de una forma más que notable.

Por un lado, se encuentra la subida del coste energético con récord tras récord en el precio de la luz. Si esa subida se nota en un hogar, lo hace de forma más notoria en una fábrica de tomate, cuya actividad requiere un alto consumo de energía eléctrica y térmica. A ello se suma el que va a ser, en opinión de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura, el principal escollo de este sector, que es el alto coste de las emisiones de CO2. Y esto se puede ver con un simple dato: ese coste ha pasado de ser 1 euro por tonelada hace pocos años a los 60 euros actuales.

Las fábricas de tomate están sujetas al régimen de emisiones de CO2 a la atmósfera y, por tanto, están obligadas a pagar derechos de emisión en igual número que hayan emitido. Hasta ahí todo bien, a pesar de que consideramos que la Administración debería tener en cuenta también que la presencia de estas industrias no solo se debe traducir en emisiones, porque las 23.000 hectáreas que tenemos en Extremadura de tomate eliminan mucho de ese CO2.

El caso es que además las cooperativas han implantado distintas soluciones que han disminuido su huella de carbono, para las que se han realizado importantes inversiones. Además, las industrias de transformación de tomate tienen asignados unos derechos de emisión gratuitos, que tienen como objetivo evitar la deslocalización de estas industrias, porque los grandes competidores -China y EEUU incluido- no están dentro de este sistema y no tienen estos costes. Sin un sistema de compensación sería imposible mantener la competitividad y acceder al mercado.

Pero una cosa y otra no son suficientes. Además, esa asignación gratuita no ha hecho más que reducirse de forma paulatina hasta prácticamente eliminarse, siendo además un sistema que impide el crecimiento y el desarrollo normal de los negocios.

Así que el sector tomatero industrial tiene que recurrir al mercado para comprar derechos por emitir CO2.

Las tres industrias cooperativas extremeñas de tomate, Tomalia, Pronat y Tomates del Guadiana, se han unido para hacer frente común, realizando las gestiones de forma coordinada, para intentar que la situación sea lo menos perjudicial posible para las cooperativa.

Y es que en el mercado se ha incrementado el precio de esos derechos de forma desorbitada en los últimos años. De hecho, el exceso de emisiones de las industrias de transformación de tomate de la región durante el año 2020, tienen un coste de 1,1 millones de euros. Si hacemos números, comprobamos que las emisiones totales del sector en 2020, al precio de hoy, tienen un coste superior a los 7,1 millones de euros.

Más producción

Se da la circunstancia además de que la campaña de tomate de 2020 fue bastante más corta de lo habitual por la climatología adversa. Así que esta campaña, que se ha desarrollado con normalidad y las fábricas han estado con el rendimiento habitual, nos puede llevar a una situación límite por no poder afrontar el coste de las emisiones de CO2 por el precio tan disparado que tiene.

Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura considera que los problemas pueden ser muy serios porque pueden poner en peligro próximas campañas de tomate y lastrar las cuentas de cualquier industria de la región. Sin olvidar el hecho de que todo esto no deja de ser un sinsentido si se quiere apostar por la competitividad de nuestro sector agroindustrial, producir más y, sobre todo, transformar más para que todo el valor añadido de esa producción se quede en Extremadura.

Sin embargo, los costes de energía y de emisiones son absolutamente desproporcionados en un sector que además se nutre de un cultivo  que absorbe esas emisiones y reduce la huella de carbono.

Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura ha instado a la Administración a adoptar medidas en torno a este asunto con el objetivo de que las industrias de tomate extremeñas no entren en riesgo y, con ellas, toda Extremadura.